Otoño… acá no pinta hojas naranjas. Acá se pinta de nostalgia. Los días se acortan, las esperanzas también. Pero en el bus, siempre alguien ofrece un puesto, un consejo, un “dale, muchacho, que tú puedes”. Y yo, con mi gorra incliná, aprendo a escuchar entre el ruido.
Me preguntaste una vez… ¿y si viviera en Latinoamérica? Y aquí estoy. En todas las temporadas. Oye Arnold- -Latino- -Todas las Temporadas-
(Con acento neutro pero con un dejo caribeño, como quien creció entre dos mundos) Oye… tú. Sí, tú. El que está sentito ahí, como si el tiempo no pasara. Yo soy Arnold. Pero no el del fútbol, no el de la película… El del barrio. El de la cuadra donde siempre hay una vecina peleando con la vida, un perro flaco que se llama “Príncipe” y un colmado que huele a café todo el día. Otoño… acá no pinta hojas naranjas
(Sonríe, limpiándose la boca) ¿Y tú? ¿Ya encontraste tu temporada favorita? Dale, no te apures. Todavía estás a tiempo. Pero en el bus, siempre alguien ofrece un
Oye… sí, tú. No necesito viajar a otro planeta pa' ser Oye Arnold. Yo ya soy eso. El vecino que pregunta, el niño que anota todo, el que se queda mirando el horizonte aunque no haya mar.
Todas las temporadas… y aquí sigo. Como el árbol de la esquina que nunca cortaron. Como la esperanza de mi viejita. Como ese sueño raro de tener una vida más ancha que la acera.
¡Claro! Aquí tienes una pieza original al estilo de Oye Arnold (versión latina), pensada para “Todas las temporadas” (como si fuera un especial nostálgico del personaje). Oye Arnold, latino, todas las temporadas (Un monólogo con sazón, barrio y corazón)