No matarás. Ni con la lengua, ni con el silencio, ni con la indiferencia que disfraza de justicia.
No codiciarás la mujer ni el hombre del otro. El deseo no es un delito, pero la envidia es un veneno que se bebe solo. Los Diez Mandamientos
Una sola voz en el trueno. No hay otros dioses. Solo el eco que rompe espejos y promesas. No matarás
Honra a los que te dieron sombra cuando no tenías nombre. El padre, la madre, ese primer techo. Sin ellos, ni siquiera el pecado sería tuyo. No matarás. Ni con la lengua
No te harás imagen. Porque lo eterno no cabe en el oro ni en la madera que la polilla besa.